El pasado domingo 1 de Septiembre estrenamos en Huesca nuestro flamante y maravilloso nuevo servicio de transporte público. Un plan de movilidad urbana y nosecuantos mil euros después, tenemos nuevos autobuses y "3 auténticas líneas 3" que van a hacer las delicias de los ciudadanos.
Me imagino la cara de emoción del ingeniero responsable del diseño de las líneas, explicándole al edil de turno lo novedoso y revolucionario del sistema: "Van a ser 3 líneas circulares, que van a ir todas por el mismo sitio, pero ojo; una pa' la derecha, otra pa' la izquierda y la tercera, también pa' la derecha pero con alargues según que ratos". Me imagino al concejo en pleno aplaudiendo entusiasmados. Parece ser que después de este alarde de visión futurista, el consistorio va a plantear mejoras en el Ayuntamiento con la incorporación de dos nuevos ascensores, uno "pa' subir" y otro "pa' bajar". También se rumorea que se va a proponer a Renfe y a Alosa que dupliquen sus líneas de viajeros para conectar Huesca con Zaragoza, de manera que haya una "pa' ir" y otra "pa' volver".
De todas maneras, el mundo del transporte urbano es extraño. Ayer jueves vi pasar el autobús repleto de parroquia, parecía el 40 de Tuzsa en hora punta cuando las obras del tranvía. Sin embargo esta mañana, a la misma hora, una sola viajera pagando religiosamente su billete. Ni que ayer hubiera sido gratis. Y lo del wifi, un chollo, después de 3 viajes ya he conseguido conectarme, el próximo día me bajo una foto del Facebook antes de la parada.
En fin, un pequeño paso para nuestra ciudad, pero un gran salto para la empresa concesionaria. En la próxima entrega de Crónicas Wasquianas, hablaremos del paso de peatones de la calle Gil Cávez. Tiembla Alós-sa (uy, en qué estaría yo pensando).
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