lunes, 21 de octubre de 2013

Wasqa y el agua


Hace unos días nuestra ciudad se vio azotada por una tromba de agua que, en muy pocos minutos, colapsó el tráfico de algunas zonas, provocó inundaciones de diversa gravedad y sumió temporalmente en el caos a nuestra localidad. Uno de los principales motivos de estos problemas fue la incapacidad del sistema de alcantarillado de gestionar tal cantidad de agua en tan poco tiempo, principalmente por la acumulación de residuos materiales en dicho sistema. La ecuación es muy simple, como tantas otras cosas en nuestra ciudad, es un problema de la “herencia recibida”.
En otro orden de cosas, desde algunas plataformas ciudadanas se pone constantemente en cuestión la calidad del suministro de agua en general y en particular del agua de boca. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un plan perfectamente diseñado por nuestros gobernantes locales para fomentar nuestros hábitos saludables y, de paso, favorecer la actividad industrial en un sector tan castigado por la crisis. ¡Qué vas a ducharte y no puedes por falta de presión! No te preocupes, de acuerdo con un estudio del departamento de Dermatología de la Universidad de Wisconsin que maneja el consistorio, los wasquianos nos duchamos demasiado, haga o no haga falta, poniendo en peligro el equilibrio de nuestra delicada epidermis. Por qué gastar un dineral en sofisticados tratamientos anti-envejecimiento, si sólo lavándote con agua corriente, gracias a su alto contenido en minerales, tu piel queda más firme y tersa que la del mismísimo Camilo Sexto. Nada mejor que el ejercicio físico y el ahorro de gimnasio que supone el trasiego de garrafas de agua mineral, a ser posible con unos cuantos tramos de escaleras de por medio. Y qué decir del fomento de la actividad de fontaneros y técnicos de calderas que, sin esta calculada estrategia municipal, se verían abocados a cerrar sus establecimientos, al no tener que resolver esos pequeños conflictos del día a día en nuestras tuberías, grifos y calentadores de agua. En lugar de andar criticando, deberíamos colaborar en el desarrollo de nuestra ciudad. Ya que hemos demostrado con creces nuestra capacidad de reciclaje, por qué no plantear una recogida doméstica sistemática de las arenillas que encontramos y retiramos de los filtros de nuestros grifos cada semana y usarlas como punto de partida para el anhelado proyecto de la playa del Isuela.
Para terminar, esta semana en la cartelera wasquiana un clásico del cine español: Vente pa’ Alemania PP.

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Imágenes Wasquianas

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