Hace unos días
nuestra ciudad se vio azotada por una tromba de agua que, en muy pocos minutos,
colapsó el tráfico de algunas zonas, provocó inundaciones de diversa gravedad y
sumió temporalmente en el caos a nuestra localidad. Uno de los principales
motivos de estos problemas fue la incapacidad del sistema de alcantarillado de
gestionar tal cantidad de agua en tan poco tiempo, principalmente por la
acumulación de residuos materiales en dicho sistema. La ecuación es muy simple,
como tantas otras cosas en nuestra ciudad, es un problema de la “herencia
recibida”.
En otro orden
de cosas, desde algunas plataformas ciudadanas se pone constantemente en
cuestión la calidad del suministro de agua en general y en particular del agua
de boca. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un plan perfectamente
diseñado por nuestros gobernantes locales para fomentar nuestros hábitos
saludables y, de paso, favorecer la actividad industrial en un sector tan
castigado por la crisis. ¡Qué vas a ducharte y no puedes por falta de presión!
No te preocupes, de acuerdo con un estudio del departamento de Dermatología de
la Universidad de Wisconsin que maneja el consistorio, los wasquianos nos
duchamos demasiado, haga o no haga falta, poniendo en peligro el equilibrio de
nuestra delicada epidermis. Por qué gastar un dineral en sofisticados
tratamientos anti-envejecimiento, si sólo lavándote con agua corriente, gracias
a su alto contenido en minerales, tu piel queda más firme y tersa que la del
mismísimo Camilo Sexto. Nada mejor que el ejercicio físico y el ahorro de
gimnasio que supone el trasiego de garrafas de agua mineral, a ser posible con
unos cuantos tramos de escaleras de por medio. Y qué decir del fomento de la
actividad de fontaneros y técnicos de calderas que, sin esta calculada
estrategia municipal, se verían abocados a cerrar sus establecimientos, al no
tener que resolver esos pequeños conflictos del día a día en nuestras tuberías,
grifos y calentadores de agua. En lugar de andar criticando, deberíamos colaborar
en el desarrollo de nuestra ciudad. Ya que hemos demostrado con creces nuestra
capacidad de reciclaje, por qué no plantear una recogida doméstica sistemática
de las arenillas que encontramos y retiramos de los filtros de nuestros grifos
cada semana y usarlas como punto de partida para el anhelado proyecto de la
playa del Isuela.
Para terminar,
esta semana en la cartelera wasquiana un clásico del cine español: Vente pa’ Alemania PP.
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